Tenemos por costumbre/ necesidad “escaparnos” cada cierto tiempo para desconectar aunque solo sea por 2-3 días durante en año y en verano intentamos hacerlo más si cabe ya que el ritmo de trabajo no es el mismo que durante todo el año y esto nos permite ser mas flexibles con las entregas de proyectos. Para una de estas desconexiones nos escapamos a tan sólo 30 minutos en coche, y voilà llegamos a destino Balneario Agua de Villaharta. Era un lugar que desde hace tiempo teníamos en nuestra whishlist viajera y que estábamos deseando conocer.

Este pueblo de la sierra de Córdoba, Villaharta,  siempre fue conocido por la calidad y la cantidad de propiedades que se le atribuían sus manantiales naturales, de ahí que a finales del siglo diecinueve surgiese el balneario original. Como no podía ser de otra forma y relacionado con el agua, este hotel tiene entre sus instalaciones un Hamman, que no disfrutamos esta vez cosa que hicimos de manera consciente con la idea de volver en otoño o primavera, esta vez tocaba disfrutar de las vistas y la piscina.

 

Ya conocíamos algo por redes sociales, y por la propia web del hotel, así que ya sabíamos que no tenía nada que ver con el concepto que se puede tener de un balneario, todo en blanco aséptico embaldosado y con ese olor típico a la humedad propia de estos lugares.

El entorno es muy bonito, en plena sierra rodeado de encinas. Las construcciones que alojan las habitaciones son originales de la época, y parte del antiguo balneario, según nos comentó Lourdes. Por cierto no he hecho las presentaciones formales, Lourdes junto a su marido Máximo son los propietarios, él es además el chef del restaurante del hotel Restaurante Hierro. Dónde como en el resto de las instalaciones se nota el gusto por el detalle. Tienen una carta con buen sabor y muy buena calidad, y la decoración hace que te sientas como en casa.

Tenemos como hobby la fotografía móvil por eso en lugares como estos disfrutamos el doble, podemos caminar y buscar cosas bonitas casi de manera incansable!

 

 

Nosotros, como te he dicho antes, nos alojamos en agosto, así que disfrutamos mucho de la piscina y de la zona de tumbonas, pero había viajeros madrugadores que salían con sus bicis de montaña o a caminar por lo senderos. Además por su cercanía a Córdoba capital que está a unos 15 minutos, había viajeros que salían temprano a hacer turismo y a vivir esa preciosa ciudad.

En resumen una relajante experiencia, listos para repetir y por supuesto recomendable, amenazamos con volver.